El rumbo de tu vida

La vida es como una rueda,
gira y gira sin parar,
unas veces te sonrie,
otras te hace llorar.

Coge la rueda con fuerza,
dile hacia donde girar,
Eres tu quien elije,
el rumbo que vas a tomar.

Si la rueda se descontrola,
hay que saber respirar,
buscar toda esa energía,
que te ayude a prosperar.

Toma de nuevo el control,
pon el mundo en su lugar,
deja que huyan las penas,
y el sol volverá a brillar.

By Judit

La vida es una lucha constante!

A veces me paro a pensar y comparo mi lucha contra el TOC con la escalada.  Tienes un objetivo y tienes que trabajar duro para ir progresando poco a poco hasta conseguir cumplirlo… En el vídeo, aunque no lo parezca, estaba sufriendo, sentía que me quedaba sin fuerzas pero quería llegar a mi meta. Pues así con la terapia para vencer el TOC!!! Nadie dijo que fuera fácil, habrá momentos difíciles pero la recompensa merece la pena.

Presentación del libro en la asociación TOC 2.0

El lunes hice mi primera presentación del libro, fue un día muy emotivo… Un día que empezó con un nudo en el estomago por los nervios y acabó con abrazos de personas afectadas por el mismo trastorno o de familiares de personas que lo tienen… Venían a darme las gracias. Me agradecían haber hecho pública mi experiencia, porque por culpa de la sociedad más bien solemos esconder que tenemos TOC… Me agradecían mis consejos, mi valentía… Pude ver en  sus ojos la esperanza gracias a mí… Me hicieron sentir única por haber dado este paso que, aunque me costó, ha merecido la pena. Me sentí tan especial… sentí que ayudé a muchas personas y ese sentimiento es mágico. Quiero agradecer a Blanca y Cristina (de la asociación TOC 2.0) su ayuda con la presentación y también la labor que hacen día a día para ayudar a personas con este dichoso trastorno.
También quiero dar las gracias a mi chico, mi tía, mi prima, mi primo y a los amigos que vinieron a verme y animarme en un día tan importante para mí, y además algunos vinieron por sorpresa! Mi cara brillaba al ver que tanta gente me apoya y me quiere. Y sé que más gente hubiera venido si hubiera podido. Mira que pasé épocas de incomprensión por parte de gente de mi alrededor, pero a día de hoy, doy las gracias al mundo por haberme acercado a personas que me apoyan para lo bueno y para lo malo y esas son las personas que deben estar en mi vida. Gracias a todos por hacer del 16 de diciembre de 2019 un día inolvidable!

Las piedras del camino



Una piedra en el camino
apareció sin avisar.
Una piedra gigantesca
que nos hizo tropezar.

Juntando nuestras fuerzas,
la piedra se encogió.
Luchando de la mano,
la piedra desapareció.

No más piedras, grité yo,
no más muros, por favor.
El camino debe seguir,
juntando energía y amor.

Y llegó la libertad,
esa luz volvió a brillar.
Sin más piedras que apartar,
juntos supimos navegar.

By Judit

Era imposible controlar mi mente y a la vez agotador…

– Juan, sé que ya lo hemos hablado, pero es que me ha vuelto a venir a la cabeza.
– Pues ni lo digas, que no quiero volverlo a hablar.
– Ay, no me entiendes. Me vienen como unos nervios raros. Tengo que hablarlo que sino no se me van.
– ¡Mira que eres rara! Dime anda, ¿Qué pasa ahora?

– Ayer cuando miraste a ese chico y te lo comenté, me dijiste que crees que lo miraste porque te gustó su camiseta. Pero ahora me ha venido a la mente que esa camiseta no es de tu estilo.
– ¿Tú crees que me acuerdo de que camiseta llevaba un tío que ni conozco?
– Sí, ese que iba con una chica morena y llevaban un perro.
– Judit de verdad yo que sé. Si ya lo hablamos ayer pues ya está.
– Sí, ¡pero el motivo que me diste no cuadra!
– Pues me lo inventaría. Quizá ni sabía porque lo había mirado, pero algo tengo que decirte que sino no paras de darle vueltas.
– Hombre, pero tampoco quiero que me mientas. Qué bonito. Me mientes como a una tonta.
– Judit, ¿y qué quieres que haga? Esta situación es surrealista, entiéndeme…
– Vale sí, tienes razón. Entiendo que en este caso me mintieras…


Este fragmento del libro muestra cómo yo me sentía rara e incomprendida y no sabía lo que me estaba ocurriendo. Esa necesidad de preguntar cosas que ya me había respondido, esa necesidad de comprobar que lo que me contaba era lo mismo que el día anterior, esa constante obsesion de saber si estaba mintiendo, y esa ansiedad horrible que sentía si no se lo volvía a preguntar… Aún sabiendo que él estaba harto y que me estaba ganando una nueva discusión tenía que hacerlo…