Carta ADIÓS TOC (Anexo del libro)

Hace unos días hice una pequeña encuesta por Instagram preguntando “algo positivo que te ha enseñado el TOC” y hubo bastantes respuestas con las cuales me siento identificada (con todas). Sin darnos cuenta, esta pesadilla nos sirve de algo bueno. Sé que habrá personas que dirán: ¿Positivo? Nada en absoluto, todo es malo…Y es totalmente comprensible, hay momentos en los que no puedes verle nada positivo. Esto me ha hecho pensar en una carta que escribí a petición de una psicóloga diciéndole adiós al TOC, la cual he añadido como anexo de mi libro. En ese momento estaba muy dolida. El TOC me había hecho tanto daño que solo podía odiarlo. Si en ese momento me hubieran preguntado por algo positivo no hubiera encontrado nada…Solo sentía ira y furia. Por eso la psicóloga pensó en ese ejercicio, para que sacara a flote mis sentimientos…Ahora hablo a diario del TOC, pero hubo una época (justo después de haberme recuperado) en la que mencionar la palabra ya me producía dolor…Poco a poco y en afán de ayudar a otros afectados, conseguí verlo de forma muy diferente: escribí el libro, creé página de Facebook, blog, Twitter e Instagram y el TOC vuelve a ser parte de mi vida, esta vez para transformar mi dolor en posible ayuda y me alegro infinitamente de haber dado este paso…

Hola TOC, te escribo para decirte todo lo que pienso sobre ti. Viniste a mí sin mi permiso. ¿Por qué me elegiste a mí? ¿Por qué decidiste arruinarme la vida?

Yo ya había tenido algún problema de pequeña, en el cole se reían de mí y no fue fácil. Pero parecía que al crecer todo había mejorado.

Llegó un chico muy especial, un chico muy guapo que no pensaba que se fuera a fijar en mi pero surgió el amor. Tú ya entraste al ataque desde el principio, querías impedirlo. Intenté pasar de ti y seguir hacia delante con la relación pero no me dejabas. Me hacías sufrir día tras día. Me hacías pasar una ansiedad horrible. Me sentía muy extraña por no poder dominar mi propia mente. Mi novio era genial, perfecto para mí y lo quería con locura, pero tú conseguiste que me dejara.

Descubrí quien eras en realidad y empecé a buscar expertos que me ayudaran a huir de ti. Mi familia intentaba ayudarme y los médicos también, pero no me dejabas en paz. Tu propósito era amargarme la vida. Me habías hecho perder a la persona que más quería del mundo, y él me demostraba también que me quería, pero tú te metiste en medio para que nada pudiera funcionar. No nos dejabas respirar. Los dos llorábamos porque queríamos estar juntos, pero nos dijeron que si tu seguías conmigo nunca podríamos ser felices juntos. Me hiciste pasar una época terrible. A mí, a él y a mi familia.

Como no conseguí vencerte me fui. Decidí huir y me marché lejos para empezar una nueva vida y parecía que estaba mejor y que me había librado de ti. Me sentía más fuerte y volví con mi pareja con la esperanza de ser felices por fin, pero tú volviste. Siempre tenías que estar en medio. Seguimos luchando porque nos amábamos, y aunque tú siempre causabas enfados entre nosotros, lo arreglábamos. Sabíamos que era culpa tuya, que nos ibas poniendo piedras en el camino.

Me hacías creer que mi pareja me engañaba, que no me quería, que ni siquiera le gustaba…Me hacías ver cosas muy extrañas y dolorosas, y no imagino cómo se debía sentir el pobre Juan cuando yo le decía las cosas que imaginaba.

Seguimos mucho tiempo hacia delante. No se puede decir que fuéramos felices pero nos queríamos y cuando llevábamos 5 años saliendo nos fuimos a vivir juntos. Pero tú viniste también. ¿Quién te dio las llaves? ¿Quién te permitió entrar? Yo nunca te quise conmigo, estaba harta de ti. En cambio tú, no tenías suficiente con manipular mi mente y malpensar de mi pareja que buscaste otra cosa más para fastidiarme. Hiciste que me volviera una persona maniática que dejó de actuar de forma normal. Me convertiste en una loca que hacía cosas que nadie entendía. Conseguiste que me quedara sin trabajo. Poco a poco ibas consiguiendo tus objetivos, que yo no pudiera hacer una vida normal.

Finalmente llegó el día que, seguramente, habías soñado siempre. Juan no pudo más contigo y explotó, me dejó. Nos separamos. Mi vida se derrumbó. Había perdido mi pareja, mi amor, mi media naranja… ¿Cómo podría estar sin él? Nunca había querido tanto a nadie. Me dejaste hundida, triste, sin fuerzas…Y todavía seguías amargándome la vida. ¿Qué más querías de mí? Ya me lo habías quitado todo. Pero seguías conmigo y me hacías hacer cosas extrañas. Conseguiste que me encerraran como a los locos. Un mes en un hospital donde me hacían descargas eléctricas en el cerebro cada día. Pero tampoco sirvió de nada, ni eso hizo que te marcharas…

Tuve suerte de tener una familia que me quería mucho, sino ahora mismo no sé qué sería de mí, porque yo tenía ganas de largarme de este mundo. Era una loca que había perdido a su media naranja y no podía aguantar esa tristeza y las locuras que me hacías hacer. No tenía ganas de vivir. Pero lo tenía que hacer por amor a mi familia. Ya estaban destrozados pero yo tenía que ayudarlos y decidí seguir luchando contra ti.

Por fin encontré la solución. Apareció Cristina en mi vida y luchamos juntas. Las dos unidas éramos muy fuertes y tú no podías con nosotras. Mira que te resistías, pero gracias a ella cada vez era más fuerte y empecé a volver a la normalidad. Me enseñó a no hacerte caso, a ni escucharte. Tenía que aguantar la ansiedad que tú me provocabas para acabar contigo. Tenía que vencerte.

Me seguían faltando ánimos y ganas de vivir por tu culpa, pero lo que tenía claro es que tenía que ganarte. Eres una persona cruel y malvada que vino a este mundo a hacer daño. No sé por qué me elegiste a mí, me complicaste la existencia, arruinaste mi vida y tenía que vengarme de ti. Tenía que echarte…

Y ¿sabes que te digo ahora? Que te vaya bonito. Lo conseguí. Me quité las manías que tú me enseñaste. Empecé a no escucharte y a volver a ser normal. Cristina y yo te íbamos ganando pasito a pasito. ¡Las manías desaparecieron! ¡Victoria para nosotras! A ti te encerramos en una jaula para que nunca más volvieras a meterte en mi vida.

A veces intentas volver, pero no me dejaré camelar otra vez. Hazme pasar los nervios que quieras que pienso aguantarlos. Sé que nunca te vas a ir del todo, o eso es lo que dicen, pero para mí estás muerto. No quiero saber nada de ti. Quiero que te marches para siempre. Déjame vivir. Nunca olvidaré todo el daño que me has hecho. No sé si nunca volveré a ser la misma por tu culpa. Siempre pensaré en mi pasado, siempre echaré de menos a Juan. Tú fuiste el culpable de todos mis males. Me heriste de todas las formas que encontraste y nunca te perdonaré. Siempre te odiaré.

No me busques, no te acerques porque haré lo que sea para echarte. Cristina me ha enseñado como hacerlo. Y también te quiero decir que no quiero que le hagas a nadie lo que me has hecho a mí. Ojalá desparecieras de este mundo, no te mereces nada de nadie. Conmigo no podrás, no vuelvas. Voy a ser feliz y tú no lo vas a impedir porque tengo armas contra ti así que ni lo intentes. Lárgate.

¡Hasta nunca!

Judit